martes, 11 de diciembre de 2007

Apuntes para la reflexión

Apuntes para la reflexión…

Bueno, como lo han dicho varios antes, el escribir al final tiene sus ventajas, porque ya hay un camino recorrido.
También tiene la desventaja que muchas de las posiciones ya están tomadas, y uno tiene que ser más creativo para decir algo nuevo.
Leyendo los materiales y lo que se ha escrito, surgen varios comentarios.
El primero es que parece que en Uruguay estamos 10 años atrasados en el tema respecto a la Argentina en muchos aspectos. El profesorado de Informática no existe como tal, tan sólo un esbozo para el próximo año en la educación pública, y algunos intentos pequeños desde el ámbito privado, desde hace menos de 2 años. Sí lo tuvimos en la década del 90, y luego desapareció. En la Universidad, se puede hacer una licenciatura en educación sin haber hablado nunca de las TICs. Es una deuda pendiente.
Por otro lado, cabe la reflexión: si la tendencia es a incorporarlas al trabajo curricular: ¿tiene sentido hablar de profesorado de informática? ¿Hubo alguna vez un profesorado de Video-reproductor?
En los planes de estudio de Magisterio y Profesorado de Secundaria, la capacitación en el tema TICs es escasa y en la práctica muchas veces se limita al entrenamiento en herramientas de Oficina. ¿Estamos preparando docentes en estas nuevas realidades, o lo seguimos haciendo en el siglo XIX?
Respecto al papel del equipo directivo en la introducción de las TICs, concuerdo plenamente con su necesidad de compromiso. Sin embargo, entiendo que el compromiso debe ser más amplio que la incorporación de estas herramientas, y debe enfocarse a la innovación en general. Aquí cabe la aclaración de que un equipo directivo con enfoques innovadores no siempre puede llevar a cabo iniciativas de este tipo. En Uruguay, la gestión de la educación está excesivamente centrada en los Consejos Estatales, y no siempre es factible que los docentes se “animen” a realizar innovaciones. Del puntaje aplicado por las inspecciones respectivas puede depender su trabajo futuro.
Por otro lado, la existencia de equipamiento para realizar trabajos con utilización de las TICs muchas veces es una limitante. En muchas instituciones públicas aún se mantienen equipos comprados hace más de 10 años: 386 sin disco duro, corriendo Windows 3.11 desde el servidor. Si a esto sumamos el poco mantenimiento de los mismos, encontramos que cuando existe equipamiento, este es muchas veces inadecuado.
Concuerdo plenamente con la necesidad de que existan referentes TICs. El punto es que margen de convencimiento tienen en docentes que rotan con demasiada frecuencia entre distintos centros.
Y, como cada vez que pienso en estos temas, me viene la figura de Papert a la cabeza: “Subirse al árbol no es la forma correcta de llegar a la Luna” Los cambios que estamos analizando para mejorar la educación, ¿son innovadores de forma radical, o estamos trepando un poquito sin salirnos de la estructura arcaica?
Y otra: los docentes, ¿estamos preparados para transformarnos en aprendientes? También dijo Papert algo así como que si una buena manera de aprender a ser carpintero es trabajar junto a un carpintero, la mejor manera de aprender es trabajar junto a un aprendiente. Si el docente no se convierte en aprendiente, poco podrá enseñar de aprendizaje a sus alumnos.
Por otro lado, cuando se habla de los inmigrantes digitales: ¿no somos todos nosotros inmigrantes digitales? Yo, con 44 años de edad, 16 trabajando en informática y educación, me siento así.
Respecto a lo planteado en el desarrollo de la sesión 1 (No pude encontrar ahora el nombre del autor del texto: ¿no se podría incluir en el título?), discrepo con una conclusión tan lineal como que el uso de las TICs, aún con enfoques de “favorecer el desarrollo de procesos cognitivos superiores” sea “garante de equidad”, sobre todo cuando la escuela como institución no asume el rol de garantizar ni siquiera la equidad en el acceso, que aún dista mucho de la equidad en los aprendizajes.
En Uruguay se está desarrollando el “Plan Ceibal”, nombre nacional del proyecto OLPC, un laptop por alumno. En este sentido, la iniciativa es política, y del tema pedagógico no se discute. “Hay que darles las herramientas a los alumnos, y dejar que interactúen” dijo una autoridad del plan. Este enfoque, de dejar que las cosas ocurran, está muy lejos de la intencionalidad pedagógica que es base de la educación. Por otro lado, el llegar a la cobertura total en Primaria (meta para el 2009, y primer país en el mundo que la alcanzaría) no garantiza un buen aprovechamiento de los equipos, por lo que se estaría alcanzando “equidad en el acceso”, y no en los aprendizajes.
Por otra parte, y aquí me acerco a las preguntas, la mayor potencialidad de estos equipos está en la conectividad a Internet.
En muchos de los textos que se brindan en la bibliografía, la clave para un buen funcionamiento en tecnología está basado fuertemente en ese acceso a Internet. Basta ver muchas de las preguntas de Gestión y Planificación del uso de TICs.
Comienzo, entonces, con algunas preguntas:
¿Por qué se centra la atención de uso de las Tics en forma desbalanceada en el acceso a Internet?
¿Por qué las etapas inicial, media y avanzada está tan enlazada con este acceso?

Hace un par de años escribíamos con un colega:
“Según los discursos oficiales, o se entra en la revolución de la información, capacitando personas hacia el trabajo “inteligente”, o se queda fuera de ella, condenándose a trabajos poco remunerados y de escasa especialización. En este aspecto, las reformas educativas latinoamericanas apuntaron a una educación que permitiera reducir las desigualdades, quebrando los círculos viciosos de pobreza, cultura y subempleo, y no lo lograron. Lo que se ha propuesto en materia tecnológica (aunque no siempre ha sido implementado) es lo que nosotros entendemos por entrenamiento en el uso de las nuevas tecnologías, enfatizando la necesidad de adaptarse a los cambios, no de producirlos.
Hasta ahora ha ocurrido que los cambios a nivel tecnológico son adaptados a la escuela, por ejemplo, poniendo informática como materia. Hay un proceso de acomodación de lo externo a la estructura “actual-antigua” de la escuela, sin que ésta se modifique sustancialmente. Es necesario realizar un cambio que adapte la escuela al mundo, que ya no es lo que era.”

En esta línea, encontramos en “Planeamiento de las TICs:
“Si una escuela desarrolla un plan de TICs en una etapa temprana del desarrollo de las mismas, a menudo ofrece capacitación en computación a los estudiantes de manera aislada, sin integrar las TICs al programa escolar. Más aún, el plan de TIC tiende a estar separado del programa escolar y uno o más maestros entusiastas suelen desarrollarlo aisladamente de sus colegas. Este enfoque, sobre todo durante la adopción temprana de las TICs, es extremadamente común.
Para paliar esta situación se aconseja que las escuelas comiencen el planeamiento de TIC desde la perspectiva de un plan de estudios y que averigüen cómo puede la tecnología disponible potenciar el entorno de enseñanza y aprendizaje tanto para los maestros como para los alumnos.”

En este sentido cabe la pregunta: si bien es necesario reconocer lo que existe y ver como aplicarlo, ¿debemos limitarnos a eso? O dicho de otra manera: ¿Se potencia el desarrollo tecnológico, o somos consumidores de tecnologías extranjeras? ¿Estamos propiciando alumnos creadores de tecnología, o sólo viendo cómo pueden generar innovaciones a través de lo existente? No discrepo con el enfoque de desarrollo creativo de los alumnos pero ¿no los estamos limitando?

Siguiendo con el mismo texto, cuando se analiza la Sala de Informática, se dice:
“Más aún, es necesario que los estudiantes dejen sus aulas y vayan hasta la sala de informática, algo que puede causar considerables molestias.” … “Si los alumnos y
los maestros sólo tienen un acceso limitado a la sala de informática, esto reforzará la
impresión que las TICs es una actividad agregada”
Cuando los alumnos van al taller de arte o a la sala de música, o al escenario de teatro, o la laboratorio de Física ¿se está reforzando esta idea de una actividad agregada?

Y como esto se ha hecho muy extenso, tiro una última pregunta:
Cuando los docentes implementan alguna de estas herramientas innovadoras, como por ejemplo en desarrollo de un blog con los alumnos, ¿lo hacen como trabajo voluntario, o sus horas de tiempo adicional son pagadas como tales? Cuando hacemos una propuesta de este tipo ¿Consideramos este tiempo de trabajo como tal, o lo incluimos en la “preparación” de materiales que se considera que los profesores hacen en sus casas?

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